Una revisión sobre los programas de seguridad basados en el comportamiento y su relación con la cultura de seguridad

por | julio 12, 2018 | Stay Safe




A principios del siglo XX las fatalidades de las personas en el trabajo eran parte de los costos considerados en muchos proyectos industriales. Hoy, como seres humanos, podemos decir con orgullo que los esfuerzos de prevención, en la gran mayoría de los paises, están puestos no solo en evitar a toda costa la pérdida de cualquier vida humana, sino, dentro de lo posible, en evitar toda posibilidad de daño. Hemos avanzado sin duda.

Sin embargo, por noble que sea la misión, siempre es un objetivo extremadamente difícil de alcanzar y más aún de mantener.

Si bien la historia de la seguridad laboral tiene ya bastante tiempo, la consideración del comportamiento humano como una variable importante en la seguridad del trabajo es aún relativamente reciente (algunas pocas decadas), sin embargo, en los últimos años ha pasado a jugar un rol no solo significativo, sino protagónico en la seguridad de las personas.

El comportamiento es una de las formas más básicas y universales de comunicación de los seres vivos, el cual se da como respuesta ante los distintos estímulos internos y externos que lo generan y que está reconocido por una serie de conductas que expresan y permiten incluso inferir intenciones.

En la medida en que estas conductas presenten cierta frecuencia, se pueden establecer patrones de comportamiento, llegar a comprender la forma de ser de una especie o individuo y hasta hacer ciertas predicciones sobre estos. De esta manera, los seres humanos nos comportamos de acuerdo a variables hereditarias de la propia especie, aprendizajes obtenidos de la propia experiencia y también de acuerdo a la influencia que ejerce el contexto social en nuestra propia conducta. Es por esta razón que las personas, además, presentamos distintas formas de comportamiento en función del contexto en el cual nos estemos desenvolviendo, ya sea en nuestro rol de ciudadanos, como padres, como hijos, trabajadores, etc.

En Chile, como en algunos otros países, las personas pasamos la mayor parte de nuestro día en el trabajo y es en ese contexto que nuestro comportamiento resulta determinante para la seguridad de la organización (empresa o institución), pero a su vez, el lugar de trabajo y la organización misma son también modeladores de los comportamientos de sus trabajadores a través de las dinámicas culturales y la organización del trabajo, las cuales propician ciertas formas de comportamiento muchas veces sin intencionalidad declarada, pero que ejercen una importante influencia en los individuos que ahí conviven.

Existen modelos de gestión de la seguridad, que centran su mirada en los comportamientos de los trabajadores y, a partir de ello, identifican los aspectos organizacionales que permiten eliminar aquellos comportamientos que resultan perjudiciales para la seguridad individual y del propio sistema, y con ello, propician también aquellos que resultan efectivos para la seguridad.

La seguridad basada en el comportamiento SBC, también conocida como BBS por sus siglas en inglés (Behavior Based Safety), es uno de los modelos de Gestión de la Seguridad más exitosos en el ámbito laboral, debido a lo práctico de su ejecución y, al ser un modelo participativo, suele generar un impacto positivo en los trabajadores en un corto plazo.

La SBC tiene sus orígenes en distintos aciertos científicos como por ejemplo, la teoría del reflejo condicionado de Ivan Pavlov y los postulados de B.F. Skinner que concluyen que es posible, haciendo algunos ajustes en el contexto, instalar reforzadores de comportamiento y, de la misma manera, eliminar aquellos comportamientos que resulten inapropiados o indeseados.

Teorías como las mencionadas, han resultado hoy en estrategias efectivas para el refuerzo de comportamientos seguros en los ambientes de trabajo y, al mismo tiempo, para la erradicación de aquellos que resultan inseguros en los trabajadores.

Un trabajo sistemático bajo esta misma lógica, permite, a través de la observación directa de los trabajadores en el desempeño de sus tareas, identificar cuáles son aquellos reforzadores de comportamiento inseguro que se deben intervenir en la organización y cuáles son aquellos que se deben instalar o readecuar para propiciar la seguridad.

Un programa de SBC, como cualquier programa de seguridad, considera y requiere siempre el compromiso de la alta dirección enmarcado en el hito que dará inicio a un proceso de revisión y mejora organizacional.

El método por definición para este tipo de programas, compromete la participación de trabajadores que son parte de la organización, asignándoles el rol de monitores u observadores de comportamiento. Esto resulta fundamental a la hora de instalar el programa, dado que son ellos quienes rescatarán de manera directa y en terreno, la realidad comportamental de sus pares y ejercerán de manera cercana el refuerzo necesario para instalar los cambios conductuales que se establezcan.

En términos generales, un programa de SBC considera los siguientes elementos vitales para su funcionamiento:

-      Diagnóstico inicial o estado de situación:La organización da cuenta de alguna problemática que le aqueja, por lo que resulta fundamental hacer una revisión de, por ejemplo, sus indicadores de seguridad, frecuencia de accidentes y tipos de accidente, entre otros. Cualquier input que aporte para conocer el funcionamiento de la organización y sus trabajadores en condiciones regulares. En esta etapa resulta clave que tanto el programa como el rol de los observadores estén validados naturalmente por sus pares para garantizar el éxito de su labor. Asimismo, los observadores, deberán recibir una instrucción previa que les permita llevar bien su tarea.

-      Elección de los pilares de comportamiento o comportamientos fundamentales:La organización, de acuerdo a sus propias características (actividad económica, tamaño, cultura, historia, etc.) deberá definir los ejes comportamentales que determinarán las conductas clave para el programa. De esta manera se tendrá un listado de comportamientos fundamentales sobre los cuales trabajará este sistema. Es importante determinar los comportamientos fundamentales en base a criterios que interesen especialmente a la organización, como por ejemplo, frecuencia, criticidad, costo, etc.

-      Campaña de sensibilización y promoción del programa SBC:Esta es una etapa que busca incorporar a todos los trabajadores, jefaturas y directivos (o área específica, para programas de cobertura parcial) en el programa, dando a conocer el por qué, el cómo y el cuándo; para con ello lograr comprensión, adhesión y compromiso. Esta etapa resulta crítica y muy sensible, por lo que se debe establecer una forma comunicacional que sea transparente, precisa y participativa.

-      Observación conductual y retroalimentación:Este resulta ser el corazón del programa. En esta etapa los observadores comienzan su trabajo de observación en terreno, registro y retroalimentación a los trabajadores; siendo este último elemento el que aplica el reforzador positivo que busca instalar el comportamiento deseado. Será importante disponer de herramientas que faciliten la observación y el registro y, como ya se indicó, habilidades para la observación y la retroalimentación.

-      Análisis de datos y mejora continua:Los registros de observación constituirán las bases para el análisis de las conductas más frecuentes observadas, las razones subjetivas y objetivas de su frecuencia, conductas seguras v/s conductas inseguras y cualquier otro indicador que la organización quiera trabajar. La mejora continua se conseguirá en la medida en que se sistematice la comparación periódica de los registros, ya sea mensualmente, trimestralmente, etc. Y se perfeccionen los reforzadores positivos y modifiquen aquellas condiciones organizacionales que resultaron ser una barrera frente al refuerzo.

La SBC promueve la participación de los trabajadores a partir de la observación de la conducta objetiva de sí mismos y de sus pares; así como la promoción de comportamientos seguros, toda vez que estos pueden ser definidos de antemano desde la lógica preventiva. Luego, la observación, identificación y análisis de los comportamientos, permitirá al área técnica establecer planes de intervención organizacional que logren instalar cambios coherentes y que estos actúen como reforzadores de la seguridad.

Finalmente, la SBC actúa de manera secundaria como herramienta de aprendizaje organizacional, en donde el elemento central que se debe administrar, es la mejora continua en seguridad. Una empresa que es capaz de aprender y redirigir sus cambios, estará avanzando en la dirección correcta hacia el cuidado de la vida y la sustentabilidad del negocio. De ahí que resultará sumamente importante comprender que los programas de SBC se deben dar dentro de un marco mayor en la gestión de seguridad, siendo esta una de las herramientas que la organización debe administrar de manera integrada para dar coherencia a su gestión. En este sentido, es la organización la que está llamada a mantener un comportamiento seguro y saludable y ofrecer condiciones propicias a la vez, para fomentar el comportamiento seguro de los trabajadores. El cambio cultural no puede ser inducido solamente a partir de un cambio actitudinal del trabajador, sino como una evolución de la organización como sistema integral.

Sobre Manuel Mena Jorquera

Manuel Mena Jorquera

Jefe de Departamento de Psicología de la Seguridad y la Salud en el Trabajo - Mutual de seguridad

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