El cuidado de los que cuidan: Una invitación a la co-responsabilidad en la industria de la salud – Parte 1

por | julio 25, 2018 | Stay Cared




Primera Parte

Actualmente, el “autocuidado” es una invitación que no podemos rechazar. Se instaló definitivamente en nuestro repertorio de conductas deseables e indispensables, tanto en el ámbito del trabajo como en la vida en general. En este contexto amplio, el vuelco al cuidado de las personas en las organizaciones es también una forma de pensar la experiencia social y la responsabilidad que esta implica, puesto que no hacerlo podría representar uno de los obstáculos principales para el desarrollo de una sociedad, al mermar la calidad de vida y disminuir la productividad.

Lamentablemente, este ideal contrasta con la enorme cantidad de licencias médicas por enfermedades mentales que evidencian las estadísticas nacionales, con un 41% del total de licencias en 2017 asociadas a factores de estrés de origen laboral (Ref. 1 Superintendencia de Seguridad Social)

Entonces surge la pregunta: ¿Cómo afrontamos organizacionalmente esta contradicción?

Una primera aproximación a esta necesidad social, transversal y diversa de cuidados, muestra la urgencia de generar nuevas y efectivas formas de afrontamiento e intervención, tanto en lo curativo como en lo preventivo, ya que abordar reactivamente estas enfermedades requiere un gran despliegue de recursos y genera costos directos e indirectos que todos debemos asumir.

Cuando hablamos de enfermedades en general, son las organizaciones de la salud las que absorben estas necesidades, viéndose actualmente  superada la oferta sanitaria en varios sentidos, en lo que refiere a disponibilidad de horas, listas de espera y escasez de especialistas, lo que exige aún más a los servicios y a sus profesionales, generándose un circulo vicioso de desgaste en el sistema, escalando su alcance, gravedad y complejidad, tanto a nivel del personal como a nivel organizacional.

En la actual contingencia, es fundamental prestar atención a las organizaciones de la salud y a sus equipos profesionales, los que por la naturaleza de sus funciones, se exponen continuamente al dolor, la enfermedad y el sufrimiento humano, lo que es naturalmente conmovedor y desgastante para cualquiera de nosotros, más aún cuando se realiza de manera sobrecargada y sin el entrenamiento de competencias específicas, tanto para sostener el cuidado de personas en sufrimiento, como para el propio autocuidado.

Esta característica del rol sanitario, sumado a la inmensa demanda de servicios y a una disponibilidad limitada de recursos, parece ser una combinación peligrosa. Además, en nuestra experiencia como profesionales de la salud en estas organizaciones, hemos visto que el desgaste inherente al rol, suele ser muchas veces relativizado, minimizado y finalmente postergado, ante una cultura dominante centrada en la eficiencia y la productividad.

Por lo pronto, transformar esta necesidad transversal de cuidado en una oportunidad de desarrollo para las organizaciones de la salud, resulta un valor agregado en si mismo.

Al beneficiarse de la instalación y mantención de buenas prácticas de cuidado, a través de servicios internos y/o externos especializados, proveemos no solo de experiencias restitutivas del desgaste y cansancio emocional, si no que además potenciamos los recursos de afrontamiento disponibles, lo que mejora la calidad de vida de las personas y del desempeño general de la organización, reduciendo costos asociados a ausencias por licencias médicas, además de mejorar la calidad de atención al paciente.

Con estas buenas practicas de cuidado, adaptadas funcionalmente a todos los niveles de la organización, y según distintas variables intervinientes, tales como: grado de exposición a experiencias doloras y/o potencialmente traumáticas, grado de responsabilidad e implicancia formal e informal del rol, entre otras, se puede prevenir y minimizar  el desgaste inherente a tales funciones, al mismo tiempo que se potencia la resiliencia personal y el desarrollo profesional, siendo la experiencia de cuidado organizacional, una posible fuente de satisfacción y crecimiento para las personas.

Además, los beneficios de invertir en servicios de cuidado organizacional, no sólo impactan la calidad del servicio y el clima laboral, si no que constituyen un sello de calidad y prestigio para la organización que desea ser socialmente responsable, con sus personas y su entorno.

 

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1. https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2017/09/27/gobierno-revela-que-41-de-licencias-medicas-son-por-enfermedades-mentales-en-el-trabajo.shtml

Sobre Leonardo Carrasco Cires

Leonardo Carrasco Cires

Consultor STAY - Magíster en Psicología Clínica de Adultos - Diplomado Mindfulness y Psicoterapia (PUC) - Diplomado en Trastornos de la Personalidad: Teoría, diagnóstico y tratamiento (PUC 2018)

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